Opinión

Next Generation EU: un escándalo democrático

Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen
Stuart Medina
Escrito por Stuart Medina
¿Nadie más se da cuenta de que los fondos Next Generation EU son un monumental escándalo antidemocrático con el que se pretende rescatar a las grandes empresas mientras dejan tirada a la mayoría de ciudadanía, como en 2010-2012?
Es un escándalo antidemocrático porque los fondos salen de los estados para que los gestione una entidad no elegida democráticamente llamada Comisión Europea (no recuerdo haber votado nunca por Úrsula von der Leyen). Si, dicen que los proyectos los proponen los Estados pero las reglas las impone la Comisión Europea. ¿No es esto una forma de sacar de los presupuestos generales del Estado una cantidad masiva de dinero, es decir, de distraerlo del control parlamentario?
Por otra parte, cuanto más sabemos, más obvio resulta que el término “colaboración público-privada” implica darle el dinero a grandes empresas. Iberdrola, Movistar, FCC, Endesa, la industria automovilística, la industria farmacéutica, … van a ser los grandes receptores. Es decir, pese a que tenemos una administración pública deteriorada y necesidades sociales perentorias no tiene pinta de que la Comisión vaya a confiarle a los Estados ese dinero. ¡Y eso que el dinero sale se nuestros Estados!
Mucho menos confiarán en los Estados del Sur pues es sobradamente conocido el desprecio de los septentrionales, que controlan las instituciones europeas, hacia los del Sur.
¿Y qué pasa con los cientos de miles de pequeños autónomos y empresarios cuyos negocios han sufrido enormes pérdidas por culpa de la pandemia? ¿Y los nuevos desempleados? Para ellas y ellos pequeñas limosnas, dádivas, poco más. Constantemente oigo a economistas diciendo que el Estado no puede rescatarlos. Pues si puede destinar 57 mil millones € a subvencionar las grandes empresas resulta obvio que no es impotencia sino una opción política. A los pequeños se los desprecia, no tienen capacidad de lobby.
Eso sí, a todos les regala Hacienda una inspección fiscal. Desde hace meses hay una oleada inspectora sin precedentes. Creerán que en las PYMES está el dinero que quiere sacar un ministerio desesperado por conseguir el equilibrio financiero. Montero, pierde el tiempo. Las bolsas de fraude están en Luxemburgo a donde los verdaderos evasores llevan desplazando sus depósitos desde hace meses. Todo legal y sancionado por directivas europeas.  ¿Quieres dinero, Montero? Déjate de inspecciones y emite deuda para que la compre el BCE. Y monta ya un plan de empleo garantizado y un rescate a las pequeñas empresas.
En vez de eso, se monta un monumental rescate a las grandes empresas en una apuesta por el “capitalismo verde” acompañado de otra ronda de proletarización de las clases medias y populares que pagarán los nuevos impuestos “verdes”. Todo ello espolvoreado con el azúcar glas de los proyectos para luchar contra el cambio climático. Oiremos hablar de economía circular, deducciones para inversiones verdes que la mayoría no podremos realizar porque los sueldos seguirán congelados y los empleos escasos. Capitalismo verde suena a oxímoron como ladrones honrados, banqueros generosos o colaboración público-privada.
Eso sí, el golpe publicitario de la Comisión Europea es maestro. Porque la gente creerá que Bruselas manda una lluvia de millones. ¡Almas de cántaro! Se hace con el dinero de nuestro Estado. La transferencia neta de la UE no supera el 0,5% de nuestro PIB. Porque la prensa simula olvidar que el dinero se mueve en dos direcciones: sale y vuelve a entrar. La Comisión Europea se endeuda por nosotros –¡Oh, gran momento Hamilton!– pero amortizaremos esa deuda con una mayor contribución al presupuesto comunitario. Doble escándalo antidemocrático. Una entidad no electa se endeuda por nosotros.
Y eso que el dinero no llegará realmente hasta 2022 así que, para más INRI, el proyecto Next Generation EU es la justificación para no hacer nada sustancial para prevenir una crisis financiera que puede arrancar en 2021.
Al menos el Gobierno de Zapatero fue capaz de montar el plan E (luego abortado por el chantaje del @ecb) en un tiempo récord. Montero y Calviño, cuyo dogmatismo hacendístico es sobradamente conocido, están dejando en buen lugar a Miguel Sebastián y Elena Salgado. Montero y Calviño van a ser las enterradoras de la izquierda.

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