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La economía española, los “vientos de cola” y su falsa recuperación

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Escrito por Luís Gómez

El 61,1% del crecimiento del PIB en 2016 (2,2% respecto del 3,6% final) se debió a los denominados “factores transitorios” según el propio Banco de España, es decir, a elementos de política económica interna o externa coyunturales implementados como estímulo a la economía: relajación de la austeridad fiscal, política monetaria laxa (QE), caída del precio del petróleo y otras materias primas.

Sin estos factores, el crecimiento se hubiera reducido al 1,4%, es decir, apenas un tercio del real. Cuando se habla de “falsa recuperación”, es por ésto. Sencillamente, dos tercios del crecimiento generado, ese que supuestamente nos sitúa a la cabeza de Europa -otra falsedad- responde a factores artificiales implementados ad hoc cuya desaparición ya ha sido anunciado.

Traducido al mercado de trabajo, dado que la demanda de trabajo es una derivada de la demanda agregada, puede estimarse que ello vendría a suponer lo siguiente: 1) en relación a la ocupación, y en base a los más precisos datos de la Contabilidad Nacional, tanto los puestos de trabajo (ocupados, en general, o, específicamente, asalariados) hubieran crecido apenas algo más de un tercio de los que realmente se crearon, tal y como refleja la siguiente tabla; y 2) en dichas condiciones, ese menor crecimiento de la ocupación hubiera provocado que, según los datos de la EPA, la reducción de la tasa de paro, que cayó del 22,05% al 19,63%, lo hubiera hecho tan sólo en un punto, al 21,05%. Dicho desde la perspectiva del total de desempleados, éstos, en vez de reducirse en 574.800 personas, lo hubiera hecho en 251.500.

No sólo es injusta (bajos salarios, mayor precariedad, etc), ineficiente (servicios de bajo valor añadido, inhumación de la construcción, parálisis de la productividad, etc.), sino que también es esencialmente irreal. Y así, la ceguera de la izquierda, que sólo se centra en la inequidad, es abrumadora.

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