Opinión

Enmienda a favor de la salida del euro presentada en la Asamblea de Izquierda Unida

Avatar
Escrito por Redacción

Nuestro compañero, el concejal por IU en el Ayuntamiento de Torrijos, Ángel Carrasco, ha presentado una enmienda que será votada en la Asamblea Federal de IU este sábado 27 de abril  a favor de la salida del euro que reproducimos por su interés. Deseamos que merezca el apoyo de la mayoría de los delegados y que, cada vez más partidos políticos, se posicionen a favor de la salida.

 

El futuro de los pueblos de Europa

 

Cualquier proyecto de transformación social, e incluso cualquier alternativa política progresista, ha de partir del hecho del gran fracaso histórico de la Unión Europea, cuyo núcleo fundamental está constituido por la unión monetaria surgida de Maastricht y los Tratados y pactos de estabilidad posteriores.

 

No hay que recurrir a la tragedia humanitaria de los refugiados para comprender la catástrofe que ha sobrevenido. Con independencia de si nos encontramos ante un gran fraude político promovido por las oligarquías europeas o de un desastre derivado de la degeneración de las intenciones de los impulsores de la integración europea, el caso es que todas las ilusiones que pudieron suscitarse sobre un espacio de paz, justicia, solidaridad, cooperación, libertad y democracia están hoy enterradas y en su lugar la desolación y una gran decepción recorren al continente europeo.

 

Frente al avance del bienestar general pronosticado, una profunda crisis económica y social se extiende por amplios territorios y países de la unión. Frente a la aspiración de eliminar las desigualdades, en todos los países se han agravado hasta extremos inadmisibles las diferencias sociales y las discrepancias entre las economías. La mejora del estado del bienestar ha desaparecido del frontispicio de la Unión para promulgarnos el tenebroso “abandonad toda esperanza”.

 

Frente al impulso de la democracia, todos los gobiernos están sometidos a los designios de los poderes económicos y las directrices de las instituciones europeas sin control democrático alguno. Además, el auge de la extrema derecha está siendo la norma en la mayoría de los países de la Unión Europea.

 

El objetivo irrenunciable de la paz ha sido descartado y Europa está hoy comprometida en conflictos armados, arrastrada por las ilusiones imperialistas de algunos de sus países y la subordinación irresponsable a los diseños geopolíticos de Estados Unidos, cuyos intereses no responden a los valores y necesidades de los pueblos europeos. Incluso sin perder la perspectiva de los acontecimientos bélicos que jalonaron el siglo pasado la historia europea no hay exageración alguna en valorar la situación europea como extremadamente grave, cargada de incógnitas, tensiones, conflictos y rémoras que no pueden encontrar solución en el ambiguo entramado político e institucional en el que ha quedado el proyecto de la integración europea, paralizado, desgarrado, sin norte y sin poder dominar las contradicciones de sus carencias y su concepción neoliberal de la convivencia social.

 

En estas condiciones, si no hay una determinación política clara sobre lo que hacer para remediar los estragos y superar las secuelas de la crisis europea y cómo afrontar el futuro para evitar marchar junto al precipicio, todos los debates, propuestas, proyectos y alternativas se convierten en ficciones políticamente inútiles. Son ejercicios patéticos e impotentes que eluden la realidad, postergan la hora de la verdad y ocasionan profundas frustraciones susceptibles de alimentar salidas falsas y desconcierto general en la lucha de los oprimidos por su emancipación.

 

Día tras día se formulan respuestas a los problemas económicos y sociales que implican mayores gastos públicos, y no digamos si se pretenden políticas keynesianas alternativas a la austeridad y los ajustes presupuestarios como necesidad imperiosa para remediar el desempleo masivo. Sin embargo, la burocracia europea no deja de recordar que están pendientes recortes del gasto público para siquiera intentar cumplir los objetivos comprometidos con Bruselas del déficit público. No es legítimo elucubrar en el vacío en favor de las capas sociales débiles y marginadas, como si la mejor voluntad política pudiera exonerar de atenerse a la realidad.

 

La lucha legítima contra esta evolución es consustancial con las aspiraciones de la izquierda, pero los buenos sentimientos, la exaltación de nuestros valores son inútiles si no se comprende la realidad política sobre la que hay que actuar

 

De manera positiva hay que afirmar que los problemas económicos y sociales de la sociedad española sólo pueden ser afrontados y tener solución si se admite que es necesario recuperar la soberanía popular y, en consecuencia, romper con el yugo de la unión monetaria, los requerimientos de las instituciones europeas y los pactos por la austeridad.

 

La necesidad de revisar en profundidad las relaciones y vínculos con la Unión Europea es inexorable para cualquier fuerza política de la izquierda que pretenda realmente cambiar la sociedad. No es posible levantar ninguna política seria y responsable que no contemple poner fin a las ataduras con la unión monetaria, que significan sencillamente que nuestra sociedad ha perdido todos los resortes e instrumentos para afrontar los agobiantes problemas acumulados. Se ha avanzado en un proceso ciego de cesión de la soberanía mientras que ninguna instancia supranacional ha asumido las funciones históricas de los estados para redistribuir solidariamente la riqueza, garantizar el empleo y procurar unos niveles de bienestar e igualdad mínimos.

 

Se ha generado una situación intolerable, irracional e injusta en tantos sentidos que una mínima política consecuente de lucha contra un estado de cosas tan insostenible como lacerante exige ya recuperar la soberanía económica y monetaria, derogar el art. 135 de la constitución y la ley orgánica de estabilidad presupuestaria que lo implementa, y romper el pacto fiscal, a través de un proceso movilizador de empoderamiento de la ciudadanía.

 

Hay que impedir, sin más dilación, que los poderes económicos y la burocracia europea, en nombre de una Unión europea fracasada y descompuesta, siga aplastando y atormentando a los pueblos de Europa.

 

 

Deja un comentario