Editorial

1 de mayo: exijamos pleno empleo, the struggle continues!

Escrito por Redacción

Ha pasado completamente inadvertido para el conjunto de la prensa patria, pero éste es quizás el acontecimiento político más relevante para desarmar el neoliberalismo de las últimas décadas. Frente a la dramática profundización en la arquitectura neoliberal al abrigo de la reciente crisis económica, la semana pasada el senador por Vermont y aspirante a la candidatura demócrata para la presidencia de los Estados Unidos, Bernie Sanders, ha anunciado un plan que ofrecerá a toda aquella persona que desee trabajar un empleo retribuido con un salario de quince dólares a la hora y prestaciones sociales tales como seguro médico y vacaciones. En vísperas del 1 de mayo, día mundial de los trabajadores, el pleno empleo como estrategia opuesta al mantenimiento del desempleo y la precariedad como forma de gestión de la economía utilizada por el neoliberalismo, es recibido en España con silencio.

Seguramente podamos achacar esta falta de interés del terremoto que ha producido en los medios y el debate político del mundo anglosajón la propuesta de Sanders al compromiso de la izquierda europea con la Unión Económica y Monetaria. El Plan de Trabajo Garantizado se deriva del análisis de la Teoría Monetaria Moderna, como saben aquéllos que hayan seguido las publicaciones de Red MMT en nuestra web o en los diversos medios donde hemos colaborado como CTXT, ElSaltoDiario, eldiario.es, Público, entre otros –pinche aquí para ver la lista de artículos publicados. Esta impermeabilidad hacia el Plan de garantía de empleo de Sanders contrasta con, por ejemplo, cómo buena parte de la izquierda se subió al carro de Syriza, los cantos de sirena que llegan desde Portugal, o el supuesto experimento finlandés de Renta Básica Universal.

El senador Sanders cuenta entre sus asesores con la economista Stephanie Kelton, una de las principales exponentes de esta corriente. De ser una escuela heterodoxa y desconocida antes de la crisis, aspectos de la TMM han empezado a ser asumidos por el mainstream económico, especialmente aquellos que son una mera descripción de la realidad del funcionamiento de los sistemas monetarios. Aun así, el anuncio de Bernie Sanders ha sido recibido con feroces críticas desde el conservadurismo y el neoliberalismo. El establishment no puede soportar la idea de que el estado desarrolle políticas a favor de la mayoría social, dotando a la democracia de herramientas que permitan construir la sociedad que la ciudadanía decide construir. Un Plan de Trabajo Garantizado socializa la inversión, arrebata a las decisiones privadas el monopolio sobre a qué se dedican nuestras fuerzas, permitiendo que no sea más rentable derrochar nuestras energías que utilizarlas. Esto suplantaría la guía inmanente del lucro por el bienestar social; y destronaría la relación parasitaria que promueve la competencia entre empresas bajando costes laborales primando la innovación. Si una empresa no puede retribuir dignamente a sus trabajadores no debe existir, y con los programas de empleo garantizado la explotación propia o ajena no es de ninguna manera justificable.

La propuesta ha sido tildada de comunista, ignorando que el desempleo es un fenómeno monetario que solo puede darse en un régimen capitalista, y que ya en los años 30 del siglo pasado Roosevelt aplicó recetas similares como el Works Progress Administration. También se le ha reprochado que la garantía de empleo será inflacionista. En realidad, es un potente instrumento de estabilidad macroeconómica que proporciona un suelo a los precios y el valor de la moneda en base a una sustancia común al conjunto de la producción de bienes y servicios, el trabajo; y que funciona como un mecanismo automático de gestión del ciclo económico al expandirse o contraerse en función de las expectativas privadas. La denuncia principal sobre cómo financiar estos programas de garantía laboral es por definición descabellada dado que es imposible que el monopolista de la emisión de la moneda caiga en la insolvencia.

Los ataques acaban de empezar y el senador Sanders no podía ignorar que llegarían. Sin duda, Sanders es un político hecho de una pasta especial. Le habría resultado más fácil tratar de ajustar su discurso a la actualidad sensacionalista, a propuestas descafeinadas que la maquinaria de la oligarquía no concibe como amenazas, o a cuestiones identitarias que se centran en lo que diferencia a las clases populares desviando el foco de atención de las condiciones que las subsumen a los designios de las élites. La capacidad de Sanders para alejarse de la mojigatería centro-izquierda debe valorarse, más si la comparamos con aquella izquierda que habla de soberanía y hacienda solo para aceptar una austeridad light y crear un falso dilema entre partidas presupuestarias y regiones, buscando torpemente encontrar el dinero allá donde se esconde en vez de ir a su origen. Necesitamos una Hacienda Funcional para alcanzar el pleno empleo transformando nuestra sociedad democráticamente, no un confundido aspirante a Robin Hood.

Es pasmoso que la izquierda española aun no lo haya entendido, quizás la valiente propuesta de Sanders pueda animar el debate. Este 1 de mayo es un gran momento para que los sindicatos y fuerzas del cambio pongan la garantía de trabajo sobre la mesa. Exijamos el pleno empleo como herramienta para construir una sociedad inclusiva.

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