Editorial

Trabajo e igualdad

Escrito por Redacción

*Isabel Belloso Bueso y Estela Martín Bautista

Una de las propuestas con más potencial transformador de la Red MMT es su Plan de Trabajo Garantizado.

Es de común aceptación que el trabajo dignifica a la persona. Lo que está en discusión desde el movimiento feminista  es qué consideramos trabajo: si tan sólo el empleo remunerado puede tener esta consideración (ya que computa a efectos del mercado), o el trabajo no remunerado puede también tenerla. Así, está claro que cualquier persona con un empleo remunerado está trabajando, está produciendo y recibe un salario por ello, pero, y las personas que se dedican a la crianza de su prole, mayoritariamente mujeres, ¿no están trabajando? ¿No están produciendo las siguientes generaciones sobre las que se basa la sostenibilidad de nuestra sociedad? Deben de estar produciendo, por cuanto que, si ese mismo trabajo se contrata con una empresa o trabajadora, se considera trabajo productivo. Su consideración como improductivo no es debida por tanto a la naturaleza del trabajo sino al hecho de ser remunerado en el mercado.

Así podemos ampliar el concepto de trabajo de acuerdo a la naturaleza de las tareas: si estamos produciendo cuidados estamos trabajando. Si la naturaleza está produciendo oxígeno y secuestrando carbono está haciendo un trabajo productivo: o ¿acaso no es un trabajo productivo la misma tarea realizada por una empresa?

Siguiendo el razonamiento, el trabajo (remunerado o no, eso es anecdótico) dignifica. La remuneración, sin embargo, viene a dar una posición social y familiar, un poder negociador. El lenguaje de la remuneración transmite de forma universal que el trabajo que se realiza tiene valor. Por ejemplo, la brecha salarial viene a comunicar que el mismo trabajo según si es realizado por una mujer o un hombre, tiene valor diferente. O por ejemplo, el lenguaje de la remuneración nos comunica que el tiempo dedicado al cuidado, a efectos de promociones o subidas de sueldo (techo de cristal), es como un tiempo de vacaciones en el Caribe.

Por tanto, cuando desde la Red MMT se plantea un trabajo garantizado, que cubra todas aquellas necesidades sociales, se está hablando de valorar TODO el trabajo. La forma en la que se estructura la puesta en marcha de un Plan de Trabajo Garantizado (desde abajo arriba, implicando a organizaciones desde lo local) asegura que necesidades que actualmente se cubren trabajando desde el ámbito privado puedan pasar al ámbito de lo común. Se consigue actuar sobre ambas consideraciones de trabajo: el actualmente remunerado, y el de cuidados que se realiza sin recibir remuneración alguna. En este sentido podemos llamar o subtitular al Plan de Trabajo Garantizado como Plan de Valoración Garantizada del Trabajo.

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