Opinión

MALO (AMLO) y el COVID

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Escrito por Enrique Arechiga

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que tantas ilusiones despertó con su elección, se enfrenta a un fenómeno de proporciones insospechadas e impredecibles, único en la historia reciente de la humanidad. Por su gestión hasta la fecha y por sus primeras reacciones ante la crisis pandémica cada vez tenemos más evidencias de que las ilusiones que despertó estaban infundadas. Sin duda el COVID 19 es un reto que va a  dejar resultados devastadores como lo indican los últimos pronósticos de la caída de la economía mexicana que se presentan a continuación.

En la lucha contra el COVID 19 México, cuya economía ya estaba estancada desde 2019 por culpa de las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno de AMLO parte con desventaja como delatan múltiples indicadores:

  • México destina el 2.9% del PIB a la salud, mientras que la OMS recomienda el 5.1%
  • México tiene un déficit de 200,000 médicos y 250,000 enfermeras, a pesar de la contratación de 50,000 médicos la mayoría de ellos son médicos generales más no especialistas.
  • Existen focos rojos en el terreno del empleo en México como que existen 18 millones de personas que tienen empleo, pero sin contrato estable, 34 millones de personas trabajan sin acceso a servicios públicos de salud, de estas, son 15 millones a quienes no se les cumple la afiliación obligatoria, pese a que tienen trabajo subordinado y asalariado. A causa del COVID 19 desde el día 13 de Marzo al 7 de Abril, ya se han perdido 346.878 empleos.
  • México destina al COVID 19 apenas 11 mil millones de dólares mientras que otros países avanzados y emergentes han aplicado medidas que ascienden a un total de 8 billones de dólares
  • México es un país de microempresas y PYMES. Las microempresas representan 97,3% del mercado. Se estima el cierre de más de 250,00 negocios formales a nivel nacional lo que ocasionaría que se esfumen 1.5 millones de empleos y la perdida ascenderá a 300 mil millones de pesos
  • El 57% de la población económicamente activa está en la economía informal, lo que quiere decir que las personas trabajan para vivir al día, no tienen otro modo de subsistencia ni ahorros en su mayoría
  • La letalidad del COVID en México es del 9.0 por ciento mientras que en el mundo es de 6.8%.

Responder al reto requiere de medidas extraordinarias que obligan a pensar fuera de la caja. Pocos gobernantes están a la altura del reto. Entre los que sepan gestionar la crisis del COVID 19 ciertamente no se encontrará a AMLO. Su gobierno parece actuar como si no pasara nada y solo le interesa el discurso político mas no la gente. La austeridad ha sido la marca del Gobierno de AMLO. El consumo del gobierno se contrajo a una tasa de 1.5%, su peor desempeño desde 2001, y la inversión pública retrocedió al 11% y la privada en un 4%. Partiendo de lo anterior AMLO, anuncia un programa económico para enfrentar la crisis del COVID, entre los puntos relevantes que menciona son los siguientes:

  • Prestamos de vivienda para trabajadores que vean afectado su empleo por un monto equivalente a 19 mil millones de pesos (700 millones €).
  • Otorgar un millón de créditos por hasta 25 mil pesos(903 €) a los pequeños establecimientos que operan en la economía formal e informal
  • Pagos anticipados a ocho millones de adultos mayores y a 800 mil personas discapacitadas
  • Aplicar multas por alzas irregulares en precios de la canasta básica
  • Creación del fondo de emergencia de salud para solicitar recursos adicionales del congreso que podrían representar el 0.7% del PIB
  • Se busca recontratar a médicos y enfermeras de 60 a 65 años que se encuentren sanos, para atender a la población en general con un adelanto del 30% de su sueldo.

México es de los países que menor porcentaje del PIB, destinará a la emergencia sanitaria con tan solo el 0,7% del PIB. La verdad, este plan es incluso más cicatero que el aplicado por los Gobiernos de España e Italia, pero estos tienen la excusas de que renunciaron a su soberanía monetaria. AMLO y sus ministros demuestran profundo desconocimiento de su gobierno acerca de la capacidad que otorga el ejercicio de la soberanía monetaria. 

El presidente, en reiteradas ocasiones, ha venido manejando un discurso en donde menciona que “la crisis es transitoria y que se restablecerá la normalidad”. Esta crisis lejos de ser transitoria será la peor crisis que se recuerde para México y tendrá un lapso de duración bastante largo, debido a que tiene por protagonista un factor externo como el COVID y por otro lado por mantenerse empecinado en la doctrina neoliberal con sus dogmas de flexibilización la política económica. Además la economía mexicana viene de un contexto recesivo, agregando que tampoco se tiene una política contraciclica ni de reactivación de la economía nacional.

Uno de los problemas del actual gobierno es que tiene como bandera las políticas de austeridad fiscal, la cual reduce el gasto y el tamaño del gobierno (desde la peor tradición del pensamiento neoclásico). Con esta política el gobierno no podrá aliviar el desempleo, la desigualdad, ni podrá ser garante del bienestar de la población y mucho menos rescatar a las pequeñas y mediana empresas que están viviendo su peor momento en la historia de México, así como, veremos en crisis a grandes empresas y sectores estratégicos. En este contexto, si el gobierno sigue gastando menos, se verán afectados los ingresos indudablemente del Impuestos sobre la Renta (ISR) y del IVA, lo que ocasionara que se recaude una menor cantidad y el resultado sea incrementarse el déficit fiscal; algo que no debería tener ninguna connotación negativa pero que demostrará, una vez más, el fracaso de las recetas neoliberales con la agravante de que, a continuación, vendrán las plañideras neoliberales a exigir otra ronda de recortes.

El banco central está sosteniendo una tasa de interés de 6.0% que está arruinando a los deudores. Esto solo provoca la caída de la inversión, el consumo y el gasto, aunque hay que reconocer que el banco central está tomando un papel más activo con medidas para apoyar el funcionamiento del sistema financiero hasta por 750 mil millones de pesos. Al sumarse a lo ya implementado, el total es equivalente al 3.3% del PIB de 2019, mas no es suficiente porque en época de crisis económica como la que se está viviendo esa tasa no ayudará mucho a que la banca comercial preste más barato a las empresas pequeñas y medianas. Somos pesimistas acerca de las posibilidades de sobrevivencia de éstas y pensamos que el desempleo seguirá creciendo. El nivel de vida de la población seguirá cayendo en picado. No se debe dejar de lado que las empresas en México están reduciendo los salarios y despidiendo personal. 

Hoy la economía mexicana necesita una fórmula más allá. Algunos dirían una economía de guerra o trabajar con un gasto deficitario. Se está diciendo que el estado debe tener un papel más activo en la economía. Se debe, entrar en una producción de los bienes esenciales que son salud, alimentación, energía, información y educación. Hay que reorientar la economía hacia la producción de equipos, máscaras, gel, y espiradores. Hoy todo ese material de salud se importa de productores extranjeros, debido a que el gobierno ha preferido gastar en la importación y abandonar a los productores mexicanos. Urge una reconversión de la industria para que se pudiera producir en el país y de esta manera abatir los costos, así como una más fácil distribución del producto a los estados y municipios. El sector salud debe ofrecer pruebas gratuitas en todos sus hospitales de cada rincón del país, si no se quiere descontrolar esta situación. Este esfuerzo se puede completar con un programa de trabajo garantizado el cual generaría empleos compensando el desempleo que comienza dar en todo México. Agregando se requiere de manera urgente un ingreso para las familias garantizado durante la pandemia, debido a la alta informalidad que se vive en México.

¿Y todo esto como se paga? Ciertamente no con créditos para pequeñas empresas de $25,000.00 (930€) con una tasa de interés de 6.0% a pagar en el tercer mes. Las pequeñas y medianas empresas necesitan entre $50,000.00 (1.860 €) y hasta $700,000.00 (26.000 €) para estar sin operar de dos a cuatro meses y pagar los sueldos de los empleados, de lo contrario se perderán un millón de empleos aproximadamente y se cerrarán 100,000 micronegocios en el corto plazo. Además, bajo las condiciones que hoy impone el COVID 19, a una pequeña empresa le sería imposible pagar la tasa de interés al finalizar el periodo de contención. Baste recordar que el mismo gobierno federal estima que varias partes de país seguirán en fase 3 de contención, hasta el 30 de mayo de 2020. Esperando el mejor de los escenarios esos empresarios no podrán pagar los sueldos de sus trabajadores, ni impuestos. Otros países como Francia han suspendido el pago de los servicios básicos para apoyar a la población. Pero en México aumentó el costo de servicios de luz en un 4% y en el agua 5% a toda la población mexicana

No, la solución procede de que el estado mexicano ejerza su soberanía monetaria de México como  emisor en régimen de monopolio de su divisa. México cuenta con incontables recursos naturales y humanos; basta con movilizarlos para que la economía no solo se recupere sino que también se aproveche la oportunidad para transitar hacia un modelo que transforme el país en una potencia económica. Operativamente esto obliga a un superávit de gasto público neto. La capacidad fiscal del Estado le habilita para jugar un papel más activo protegiendo en primer lugar el empleo y el ingreso de la población; y, en segundo, lugar a las pequeñas y mediana empresas que hoy son las que concentran la mayor parte de ese empleo. El Estado es el único agente con la capacidad de generar las condiciones para el periodo post COVID 19, entre las cuales se incluye la implantación de un trabajo garantizado y un ingreso garantizado durante la pandemia; y una política de apoyo y ayuda a las empresas que logre evitar los despidos y reducciones salariales.

Pero eso implica un reconocimiento de que una recuperación económica no es será posible sin gasto público deficitario. A lo anteriormente dicho es necesario que el gobierno y banco central se coordinen para conseguir la reducción la tasa de interés. El déficit del estado mexicano explotaría en 2020 y 2021, pero esto no solo es necesario sino que estaría muy bien. No ocurrirá ninguna hecatombe económica en México si explota el déficit; al revés, si el Estado se sigue atando con obsoletos criterios de fundamentalismo financiero, será cuando se producirá la catástrofe.

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