Editorial

Efectos de la COVID-19 en el mercado de trabajo

Cerrado por coronavirus
Juan Martín Díez
Escrito por Juan Martín Díez

Si el INE hubiese computado a los inactivos que no podían buscar empleo por culpa del confinamiento como parados entonces la tasa de paro habría sido del 21,2% y no del 15,3%.

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Las consecuencias económicas del confinamiento decretado por culpa de la pandemia han sido muy dañinas tal como se esperaba cuando se declaró el estado de alarma. En el mercado de trabajo preveíamos que estas consecuencias fueran especialmente notables, como ha ocurrrido en otras crisis. Sin embargo, para los parámetros habitualmente desastrosos del mercado laboral español, quizá de los más degradados de Europa, estos datos no han sido aparentemente tan malos; aparentemente, insistimos.

Veamos qué ha pasado con el desempleo según dos fuentes distintas, la Encuesta de Población Activa, que facilita el INE y el paro registrado, dato facilitado por el SEPE. El siguiente gráfico recoge la evolución de ambas estadísticas.

Desempleo en tiempos de pandemia

Evolución del paro durante la primera mitad del año. Cifras en miles de personas.

Los datos no son idénticos dado que se recogen con metodologías distintas. El paro registrado es el dato de las personas que se encontraban inscritas como demandantes de empleo en el SEPE el último día del mes mientras que la Encuesta de Población Activa “es una investigación continua y de periodicidad trimestral realizada por el Instituto Nacional de Estadística que se dirige a unas 65.000 familias y pretende obtener datos de la población en relación con el mercado de trabajo, diferenciando: ocupados, activos, parados e inactivos. El periodo de referencia de la información es la semana anterior“. Sin embargo los datos son similares y muestran una tendencia creciente durante los meses de confinamiento. El último dato disponible es el paro registrado de julio que muestra un descenso en el número de parados. Tendremos que esperar a octubre para conocer la encuesta de población activa del tercer trimestre. Según la EPA el número de parados se habría incrementado en 176.000 personas desde diciembre y en 55.000 desde marzo. El número de parados registrados a 30 de junio era superior en 699 mil personas al número de parados de diciembre pero ya en julio, como consecuencia de la recuperación de la normalidad, habría descendido en casi 90.000 personas.

Por tanto la tasa de paro creció del 13,78% de diciembre de 2019 al 15,33% en junio de 2020. Acostumbrados como estamos a que España tenga tasas propias de un estado fallido o de una economía en guerra, un incremento de un punto y medio porcentual en una situación catastrófica como la actual parece hasta un regalo.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha destacado que la flexibilización de las condiciones para que las empresas presentasen expedientes de regulación temproral del empleo (ERTE) ha ayudado a mantener puestos de trabajo. Según datos publicados por el SEPE en junio se pagaron prestaciones relacionadas con ERTE a 1.484.850 personas. Estas personas no cuentan como desempleadas. Estamos de acuerdo en que, dadas las circunstancias extradordinarias, esta fue una solución oportuna y adecuada. Este dato es uno de los que indica con claridad el colapso de la producción experimentado durante el segundo trimestre con un retroceso del PIB del 22% respecto al mismo período de 2019. Pero hay otros datos que son coherentes con la espectacular caída de la actividad.

Según la EPA había en junio 1.359.700 ocupados menos que en diciembre y 1.074.100 menos que al final del primer trimestre. Los datos de afiliación, que suelen ser algo inferiores porque no todos los ocupados se registran, muestran un patrón similar pero más acusado. Entre diciembre y junio se perdieron 924.270 afiliaciones a la Seguridad Social aunque en julio se recuperaron 189.580. Los datos se recogen en el siguiente gráfico donde hemos truncado la escala por abajo en 18 millones de personas para que los cambios se visualicen con mayor claridad.

Ocupados y afiliación

Número de ocupados según la EPA y afiliación a la Seguridad Social

Pero, un momento… si en junio había tan solo 699.000 parados más que en diciembre según el SEPE ¿cómo puede ser que se hayan perdido casi 1 millón de afiliaciones y 1,3 millones de personas más declararon haberse quedado sin ocupación? ¿A dónde fue la diferencia?

Este es un aspecto que nos parece especialmente preocupante porque, en nuestra opinión, maquilla las estadísticas de desempleo. Para entenderlo tenemos que fijarnos en las estadísticas de inactivos, personas que están oficialmente fuera del mercado de trabajo. El siguiente gráfico representa la serie historica desglosándola entre  2017 y 2020. Esta estadística recoge las personas que están buscando trabajo pero no están disponibles para trabajar (un ejemplo podría ser alguien que estuviera a punto de concluir sus estudios y estuviera buscando empleo para cuando se gradúe) y aquellos que no buscan empleo pero están disponibles para trabajar. Aquí se produce un salto muy llamativo en el segundo trimestre.

Inactivos

Serie histórica de personas que declaran estar inactivas (fuente: INE)

La EPA nos aclara en su informe la causa de este salto sin precedentes:

Hay que tener en cuenta que no todos los que han perdido su empleo han pasado a clasificarse como parados según la definición de la OIT. Una parte considerable ha pasado a la inactividad, categoría que ha aumentado en 1.062.800 personas.
Este incremento de la inactividad se debe fundamentalmente a que el confinamiento y el cierre de empresas han impedido a 1.628.500 personas buscar empleo a pesar de estar disponibles para trabajar. Por ello, no han podido cumplir todas las condiciones que la definición OIT exige para ser clasificado como parado y han quedado clasificados como inactivos. (…)

Este aumento de personas en situación de inactividad se vio parcialmente compensado porque  “409.600 inactivos del primer trimestre han encontrado empleo en el segundo.

Esta nota aclara el misterio: el INE ha clasificado como inactivas a personas que simplemente no podían buscar empleo en una situación de confinamiento y cierre de los sectores empresariales en los que habitualmente habrían trabajado. Si el INE los hubiese computado como parados entonces la tasa de paro habría sido del 21,2% y no del 15,3%.  Strictu sensu es legítimo excluir a estas personas del mercado de trabajo pero también es cierto que esta forma de presentar los datos oculta la verdadera magnitud del problema. Simplemente se ha metido a más de 1 millón de personas en un limbo estadístico.

Un gráfico incluido en la EPA del 2º trimestre es útil para entender los flujos que se produgeron durante el segundo trimestre:

Fluejos situación actividad

Esquemas de flujos entre T1 y T2-2020.

De forma resumida

  • 582.400 personas empleadas pasaron a una situación de desempleo.
  • 454.800 personas desempleadoas encontraron empleo durante el 2º trimestre
  • 1.084.200 personas empleadas salieron del mercado laboral
  • 409.600 personas que estaban fuera del mercado laboral encontraron un empleo
  • 1.107.600 personas paradas salieron del mercado laboral
  • 846.500 personas inactivas pasaron a buscar empleo y, por tanto, engrosaron la categoría de paradas.

Es decir, lo que ha ocurrido durante el 2º trimestre es que 2,3 millones de personas simplemente abandonaron el mercado laboral, movimiento compensado porque 1,25 millones se incorporaron a la actividad.

Es posible que la recuperación de la actividad tras la finalización del confinamiento ayude a recuperar gran parte del empleo perdido. Se ha publicado que más de 1 millón de personas sometidas a ERTE se han reincorporado a sus puestos de trabajo. Sin embargo, no podemos dejar de notar que en julio solo se ha producido un aumento algo inferior a 190.000 afiliaciones a la Seguridad Social respecto al mes anterior. Muchas personas siguen en situación de ERTE y los daños que está experimentando el sector turístico, que es, por cierto, uno de los más intensivos en mano de obra, nos hacen temer que en la segunda mitad del año no se revertirán las pérdidas sufridas en la primera.

En EEUU se publican desde hace años varias medidas de desempleo. La tasa de desempleo U-3 es la que se publica más habitualmente y recoge al número de personas que buscan activamente un empleo. La tasa de desempleo U-6 incluye a los desanimados, subempleados y desempleados y es una medida que nos parece que refleja con más honestidad la situación en la que se encuentran los mercados de trabajo.

Sería oportuno que el INE empezase a publicar este dato para que la población española conociera la magnitud espantosa de nuestro problema de desempleo.España tiene la obligación moral de responder de una vez por todas a la crisis de desempleo que se arrastra desde los años 80. Lamentablemente la población se ha habituado ya a tasas inaceptables de desempleo y subempleo. Pero esta resignación es como acostumbrarse a la sarna.

El mercado de trabajo español es uno de los más degradados de entre las economías avanzadas. Éste es el resultado de cuatro décadas de políticas neoliberales en las que el Gobierno ha renunciado a garantizar el pleno empleo. Las sucesivas liberalizaciones del mercado laboral, recetas que muchos economistas aseguraban resolverían el problema del empleo, lejos de ello lo han empeorado. Hemos de recordar que no fue hasta febrero de este año que el número de parados descendió por debajo del nivel que prevalecía en 2008, en vísperas de la crisis financiera global ¡doce años después! De golpe la COVID-19 nos ha retrotraído a los peores momentos de la crisis.

Que en un país en el que hay más de 39 millones de personas en edad de trabajar no estén empleadas ni la mitad supone un derroche gigantesco de recursos. España lleva décadas produciendo por debajo de su potencial. No se trata solo de lamentar la producción perdida sino también, y sobre todo, la ruina de los proyectos vitales de millones de españoles que no han conseguido jamás incorporarse a un puesto de trabajo digno

No hay lugar para la complacencia y exculparse por la COVID-19 u ocultarse tras subterfugios estadísticos no sirve para resolver el problema. Un alcohólico no resuelve el suyo con la bebida si antes no asume que padece una adicción. Un país no puede resolver su problema de desempleo si sigue negando que lo tiene.

En el nuevo gobierno han entrado políticos que nos aseguraban que era posible transformar nuestro país. El mayor problema que tiene nuestra sociedad, según reconocen los españoles encuestra tras encuesta del CIS, es el desempleo. Desde Red MMT hemos ofrecido una solución de forma reiterada: un plan de empleo garantizado. Les invitamos de nuevo a tomarlo en consideración.

1 Comentario

  • El número de desempleados en totalidad en España, menos de 4 millones, me parece, según mis análisis en Francia, muy bajo. En Francia es posible que el número de desempleados llega a 8 millones, entre registrados y los irregulares. Si hacemos la comparación entre muertos por millón de habitantes en Francia y España, los números son bastante cercas 400. Si extrapolamos los desempleados a estos números de muertos, los desempleados son por cierto mucho más elevados en España, que los números oficiales. Además los 2 países han seguido el confinamiento que arruinó más la economía y el COVID 19 todavía no está erradicado, y cada día se chupa más el cash de las empresas.

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