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¡Crisis económica, corrupción e inseguridad – la Troika a la brasileña!

Este es un texto de uno de los miembros de la Red MMT Brasil, que intentará explicar a nuestros hermanos de la Red MMT España, los factores – que a mi juicio –explican en parte la ascensión de la extrema derecha neoliberal en Brasil y su llegada al poder en la elecciones presidenciales de octubre de 2018, que resultó en la elección de Jair Bolsonaro. Una vez aclaradas las causas de la victoria de la extrema-derecha, presentaré algunas de las más destacadas y peligrosas propuestas del economista de Bolsonaro, el “chicago-boy”, Paulo Guedes.

La prensa internacional y varios estudios económicos reportaban los logros del gobierno de Lula da Silva (y Dilma Rousseff) en los años 2000: en el combate a la pobreza y la extrema-pobreza [1], una cierta reducción en la desigualdad funcional de la renta [2] y de la desigualdad de la renta de los hogares [3], un expresivo crecimiento del PIB, del empleo en general (especialmente del empleo formal) con estabilidad de precios, recuperación de la inversión publica en infraestructuras físicas y sociales, etc [4].

La situación empezó a cambiar en el primer gobierno de Dilma Rousseff (Dilma 1), que hizo una serie de acciones de estimulo al sector privado, que, en la práctica, resultaron en la disminución del peso del Estado en la economía [4;5]. Pero, a pesar de malogradas, las acciones del gobierno Dilma 1 produjeron estancamiento, pero no crisis. Lo peor estaba por venir, en el año de 2014, y no fue el 7 a 1 contra Alemania, sino ¡la autoimposición de medidas de “austeridad fiscal”!

TROIKA 1– La crisis económica

Desde 2013, con el inicio del “tapering” de Janet Yellen a frente del FED, las condiciones de financiación externa del crecimiento de los países emergentes ha cambiado, y  los déficits por cuenta corriente empezaron a presentarse, llevando a que países como Brasil manejasen su tipo de interés para evitar devaluaciones severas del Real (BRL) frente al Dólar (USD) – cabe señalar que en países cómo Brasil y Argentina, las devaluaciones cambiarias tienen un fuerte efecto inflacionario, sea por la fuerte indexación de la economía a índices de precios afectados por el cambio (Brasil) sea por la fuerte pugna distributiva en la sociedad (Argentina) – el cambio en el escenario internacional tuvo impactos internos y la economía brasileña empiezo el año de 2014 al borde de una “recesión técnica” [6].

El año de 2014, comenzó con el gobierno desestabilizado ante las primeras noticias de escándalo “Lava Jato”. Siguió el malogrado 7 a 1 contra Alemania en la Copa del Mundo – en nuestra casa, lo que enojó mucho a los brasileños – y, en seguida el inicio de una tensa carrera electoral entre Dilma y el centro-derecha, liderado por Aécio (del partido PSDB). Dilma ganó las elecciones prometiendo mantener el menor índice de desempleo de la historia brasileña y una política de expansión del gasto social y de la inversión pública para retornar el crecimiento de la economía. Pero, la inestabilidad política generada por las primeras acusaciones de la Lava Jato en contra el PT, llevaron al gobierno Dilma 2, ya en el último trimestre de 2014, a invitar al gobierno a un “chicago-boy” como Ministro de Hacienda, a Joaquim Levy, para conquistar la “confianza del mercado”. Levy, a su vez, empieza a hacer el más brutal plan de austeridad fiscal de la historia reciente de Brasil, basándose en el cuento de hadas de la “contracción fiscal expansionista”!

En poco menos de 12 meses, Levy hace un gran recorte en la inversión pública federal, reduciendo la inversión en 41,7% entre 2014/2015 [7] y entonces el gasto primario del gobierno federal global, fue reducido en el 2,9% [8]. El Banco Central de Brasil (BCB), paso el tipo de interés básico de la economía (SELIC), del 10,92% interanual. (octubre/2014), al 14,14%. (agosto/2015) [9], al mismo tiempo, debido a la escasez de lluvias (75% de la generación de electricidad en Brasil es hidroeléctrica), Levy autorizó un choque alcista en los precios de la factura eléctrica, haciendo que los precios de la energía se incrementasen en un 50,99% entre 2014 y 2015 [10]. En septiembre de 2014, el tipo de cambio estaba en R$ 2,25 (BRL/USD), y sufriendo fuerte presión debido a la carrera electoral (“el mercado” le gustaba más Aécio), con la victoria de Dilma y la indicación de Levy para la Hacienda, disminuyó las intervenciones del BCB en el tipo del cambio [8], tal medida, en un periodo de inestabilidad cambiaria, caída de los precios internacionales del petróleo e crisis política, resultó en una devaluación del BRL frente al USD, de 77,7% hasta septiembre de 2015 [11]. Para empeorar aún más las cosas, a pesar de la caída del precio internacional del crudo, Levy tuvo la idea de incrementar el precio interno de los derivados de petróleo en el inicio de 2015 [12].

Los errores de Dilma 2 se sumaron a su mala suerte, pues, en el año de 2014, además del 7 a 1 para Alemania en la Copa del Mundo, tuvimos una fuerte crisis hídrica, que afectó los costes de la factura eléctrica como queda dicho arriba, pero otro factor decisivo para la “tormenta perfecta”: los precios internacionales de crudo empezaron a caer en el último trimestre de 2014 [12], justo cuando arreciaban las denuncias de corrupción en Petrobrás. La petrolera brasileña es responsable por 85% de la inversión estatal no dependiente del presupuesto federal y casi 10% de la inversión total en el país, por lo tanto, la reducción de los precios del crudo en el mercado internacional e y la paralización de inversiones debido a las denuncias de corrupción causaron efectos terribles para la economía y sociedad brasileña. La tasa de desempleo, que llego a su mínimo histórico en 2014, con 6,83%, debido al brutal ajuste fiscal y choque de costes de Levy, hizo que la tasa de desempleo llegase hasta el pico de 12,7% en 2017 (vea Apéndice).

TROIKA 2– La corrupción – el caso Lava Jato

En el primero trimestre de 2014, una investigación de la Fiscalía Federal de Brasil encontró una documentación en “Lava Jato” (que dio nombre del caso) que permitió desvelar uno de los mayores escándalos de lavado de dinero y corrupción política de nuestra historia (si no el mayor, por lo menos el mayor efectivamente investigado). El caso se basaba en el cobro de sobres de 3% en casi todos los contractos de construcción y compra de equipos de la Petrobrás entre los años 2005 e 2014. El dinero recaudado era utilizada para enriquecimiento ilícito y financiación ilegal de partidos, siendo el PP (el brasileño no el español), el PMDB y el PT los mayores beneficiarios. Cabe señalar que, el nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue miembro del PP durante los años de 2006 y 2014 (pero, creemos que no se indignaba mucho con la corrupción en esta época). La estimación de la Policía Federal (PF), sugiere que casi R$42.808 millones fuero desviados de la Petrobrás, pero, de hecho, la auditoria del mercado (PWC) “solo” reconoció R$6.421 millones [13]. La magnitud de las cifras y la involucración de diversos partidos y políticos poderosos hicieron que muchos vieran un paralelismo con la operación Mani Pulite (Manos Limpias) de Italia, a inicios de los 90. Hubo una fuerte campaña de la prensa privada en contra del PT, Dilma y Lula da Silva. Grandes manifestaciones fueron convocadas por los partidos de la oposición (especialmente el PSDB), en el año 2015, y toda una nueva suerte de grupos liberales de derecha, incluso con financiación extranjera, hicieron con Brasil, lo mismo que había sucedido en Argentina e Venezuela. Pero, cuando Dilma empezó a hacer las políticas de austeridad, el desempleo masivo apaleó especialmente su base electoral.

La autoimposicición de la austeridad fiscal para ganar la confianza del mercado, no generó crecimiento, no produjo “confianza en el mercado” y la población pobre se enojó con la traición del PT, abriendo espacio para el proceso de impeachment apoyado por las clases medias tradicionales y la elite brasileña. En imaginario colectivo de la población, gracias a los medios, la crisis económica causada por la austeridad fue asociada a la corrupción. Por esta razón, la idea de “responsabilidad fiscal” sigue siendo popular en Brasil hasta hoy.

TROIKA 3– La inseguridad

Brasil, cómo Colombia, México y Centroamérica, siempre tuvo altos niveles de violencia armada y bandas criminales que se enseñoreaban de parte de sus territorios, especialmente en las grandes ciudades o en el interior. A pesar de que el desempleo no es el principal determinante de la violencia armada, su virulencia y recurrencia espacial, desencadena oleadas de violencia. El periodo de austeridad fiscal y reducción de los precios del petróleo, fueron especialmente crueles con la provincia y la ciudad de Rio de Janeiro. Pero esta no fue la región mas violenta de Brasil; las más violentas se localizaron en la región Noreste de Brasil (esta región seria una especia de “Andalucía Brasileña” en términos socioeconómicos).

La guerra de bandas criminales en las periferias de la ciudad de Rio de Janeiro (en el provincia de Rio de Janeiro), la explosión de la delincuencia en la ciudad de Porto Alegre (en la provincia del Rio Grande do Sul en 2017, cerca de Argentina), la crisis de la seguridad publica en la provincia de Espírito Santo, con una huelga policial de 21 días (feb/2017), los ataques de bandas criminales originarias de la provincia de São Paulo a varias ciudades de la provincia de Minas Gerais en el inicio de 2018 (Minas es la segunda provincia más rica del país, después de São Paulo), la intensificación de la guerra entre bandas criminales de la provincia de São Paulo y Rio de Janeiro, por las rutas de drogas en la región amazónica en agosto de 2017 (región Norte) y en la provincia del Ceará en julio de 2018 (en la región Noreste, conocida por sus bellas playas).

La austeridad fiscal en países subdesarrollados como Brasil, que no tienen amplias redes de protección social y que son caracterizados por grandes desigualdades, tal como en la Europa del Sur, resulta en pobreza y extrema-pobreza, pero, a diferencia de Europa, ¡la austeridad y la desigualdad generalizan la muerte! Según el último “Atlas de la Violencia en Brasil”, en 2016, Brasil alcanzó el récord histórico de asesinatos, con cerca de 62.571 muertes, ¡cerca de 30,3 muerte por 100 mil habitantes [14]!

LA (TRAGICA) SOLUCIÓN– Jair Bolsonaro

Después del impeachment de Dilma Rousseff, en agosto de 2016, su vicepresidente, Michel Temer, cambio el rumbo del Gobierno hacia la derecha e hizo una articulación conservadora para aprobar una serie de reformas, y, “sorprendentemente”, el gobierno aprobó una reforma laboral con extrema agilidad (cosa que ni el reformismo mas duro de Fernando Henrique Cardoso, en los 1990, ni el neoliberalismo con dolor en el corazón de parte del PT, he conseguido en el pasado). Pero, para empeorar, Temer tuvo la genial idea de poner en la constitución brasileña una regla de gasto, que no permite el incremento real del gasto público por 20 (si, ¡veinte) años!

Como he dicho arriba, en medio la corrupción masificada por la media, ¡la aprobación del techo de gasto por 20 años no sufrió resistencia amplia de la población! En este contexto, sin poder utilizar la política fiscal para estimular la economía, el gobierno Temer no ha conseguido sacar la economía de la crisis, pero “logró” sacar la economía de la recesión técnica. Aun así, ¡Temer es el gobierno más impopular de la historia brasileña! Con fuerte rechazo de la población, Temer se convirtió en una buena persona para hacer reformas impopulares, proponiendo la reforma de las pensiones, pero no fue bien sucedido.

En el imaginario popular de los “baby boomers” y de la nueva generación de “millenials” brasileños que llegan al mercado de trabajo en medio a la mayor crisis de nuestra histórica económica, el período de la dictadura civil-militar (1964-1985), se presenta cómo un período de seguridad en las ciudades sin “tolerancia” con bandidos (las ciudades eran igual de grandes en el inicio de la dictadura), de pleno empleo (había mucha facilidad para tener un empleo en ciudades cómo São Paulo e Rio de Janeiro, debido a las pesadas inversiones en infraestructura de la dictadura) y, también piensan que no había corrupción! Esta imagen idealizada del período militar, no es sostenible al análisis crítico de datos, hechos y contextos. Sucintamente: las peores bandas criminales del país, como el “Comando Vermelho”, nació en la dictadura; los empleos generados eran de bajísima calidad, sin protección laboral básica, ni protección social, ni nada; y la corrupción no existía, pues había censura, pero de hecho hay varios escándalos de corrupción registrados en la época (incluso con informaciones de la CIA).

Pero, a pesar de todo, Bolsonaro representó para la población una alternativa: “honesto”, “implacable” y “austero”. “Hombre duro”, defensor de la “familia cristiana”, de los valores “evangélicos”, etc. etc.  Su discurso, conservador en las costumbres y (neo)liberal en lo económico suena cómo música para las serpientes del mercado financiero, especialmente, ¡después de haber nombrado a Paulo Guedes – un “chicago-boy” – como su ministro de la Hacienda!

Entre las proposiciones de Paulo Guedes están [15]:

Dar independencia legal al Banco Central del Brasil (BCB);

  1. Mantener el “techo de gasto” aprobado por Temer;
  2. Hacer un fuerte ajuste para “disminuir” la deuda publica en 4 años;
  3. Privatizar casi todos los activos reales del Estado brasileño, incluso en refino de petróleo;
  4. Abrir la economía a la competencia extranjera e integrar Brasil a las “cadenas globales de valor”;
  5. Crear un presupuesto de “base cero”, sin obligaciones de gastos mínimos en sanidad, educación y pensiones;
  6. La creación del vale educacional para la enseñanza básica y el cobro de matrículas en la Universidad Pública;
  7. La reforma de las pensiones, con la eliminación gradual del régimen de reparto simple, y sustitución de este por un régimen de capitalización al modo chileno;
  8. Reforma tributaria que perjudica la financiación de los entes subnacionales y profundizan la desigualdad.

Básicamente, pone en riesgo nuestra soberanía monetaria al conceder independencia legal al BCB, dejando la gestión monetaria en el total control del sistema financiero; pone en riesgo nuestra soberanía energética, puesto que, como sucedió en Argentina con la privatización de la YPF y  con la “apertura” a la competencia extranjera a PEMEX en México, con la recién aprobada política de paridad de precios en Brasil, el capital extranjero no invierte lo suficiente en refino de crudo; pone en riesgo los pocos logros en sanidad y enseñanza pública que tuvimos en los últimos años y, al fin, pone en riesgo nuestra industria y todo el sistema de seguridad social que tenemos.

Un conjunto de acciones de este porte, solo pudo suceder en Chile con la dictadura de Pinochet y en Argentina con la dictadura de Martinez de Hoz y Domingo Cavallo y la total quiebra de Argentina en los 1980 y en 2001!

Referencias

[1] Vea página 53 en: https://bit.ly/2JAYcKl

[2] Vea página 75 en: https://bit.ly/2yP64U6

[3] Vea página 6 en: https://bit.ly/2PCoyRn

[4] https://bit.ly/2RxfAT6

[5] Entre los años 2011-2014, Dilma 1, intento articular una alianza con la élite empresarial de la industria de São Paulo, para tanto, el gobierno negocio junto al empresariado paulista un documento llamado “Brasil de Diálogos”, donde el capital “productivo” hacía una alianza de clases con la clase trabajadora (base del PT). El gobierno preparó toda una agenda en favor de la industria: préstamos a bajo coste del BNDES; baja del tipo de interés (SELIC), reducción de la factura de la electricidad; devaluación cambiaria; reducción de la inversión publica directa en favor de las Partenariados Público-Privados (PPP); reducción de impuestos sobre las nóminasl, etc. Las acciones no tuvieron el éxito esperado. En parte, una gran parte de la industria hacía ganancias con aplicaciones en la deuda publica y, por lo tanto, cuando el gobierno disminuyó el tipo de interés se redujo la ganancia financiera de las empresas no-financieras (si, una paradoja de la profunda “financiarización” en Brasil).

[6] Veapágina 2 en: https://bit.ly/2OlGQ4J

[7] Veapágina 16 en: https://bit.ly/2P9iVuz

[8] https://bit.ly/2xzCqml

[9] Veapágina 12 en: https://bit.ly/2qpSQZy

[10] Veapágina 10 en: https://bit.ly/2P7h7T8

[11] https://bit.ly/2JBEk9K

[12] Vea página 24 en: https://bit.ly/2PIohfO

[13] Vea página 60 en: https://bit.ly/2SIdnp3

[14] Vea página 4 en:https://bit.ly/2OIiHa5

[15] https://bit.ly/2MOfqEP

Apêndice I

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